A mi Pon

Esta es la entrada más triste de todas las que he escrito, y creo que no comentaré sobre ello después.

Lo que más quiero en el Mundo se me va. Mi compañero, mi amigo, mi bebé, mi Pon.

No puedo hacer nada más. Cada día al llegar las nueve llega tu sufrimiento y yo no puedo hacer nada. No puedo hacer nada lo juro, no puedo hacer más. Te vas cayendo, te tumbo, te tapo, te acaricio, te susurro 'mami está aquí, no va a pasarte nada malo', pero no es verdad. No todo está ni mano. Hasta tal punto de tener que tomar una decisión por no verte sufrir así cada día.

Cada día contigo es un regalo. Cada paseo contigo, cada surco entre las hojas, cada abrazar farolas, cada despertar y verte a mi vera.

Ya no habrás más paseos, ni más no hacer ruido para no despertarte, ni más recorrer el pasillo descalza para despertarte dandote un besito mientras duermes en la cama. O cogerte en brazos y bajarte así a la calle, medio dormido para evitar tus crisis.

Ahora tendré que arreglar los zócalos, los muebles, el suelo, todo lo que está deteriorado por el servicio que te han hecho estos muebles y estas paredes. Porque todo está para tí. Porque desde aquel día que rompiste aquel jarrón que era tan importante, descubrí que no hay dinero suficiente ni valía en el mundo que iguale tu valor, y desde entonces, todo comenzó a servirte a tí.

Te escribo y estás a mi vera, acurrucado en tu esquinita del sofá, aguantando mis lágrimas. Ahora soy yo quien se ahoga. ¿Sabrás realmente porqué lloro? ¿Habrán servido estos 16 años para que nos conozcamos tan bien?

Ya no habrá más 12 de abril que celebrar. ¿Qué haré el próximo 12 de abril?

Todavía no te has ido y ya te echo de menos. Eres el vacío más grande que nunca llenará nadie como tú. Lo prometo. No habrá otro Pongo, nunca habrá otro Pongo. Nunca podré darte suficientes GRACIAS.

Todo lo que hemos pasado desde que llegaste a mi vida cuando eras un moquito y te saqué a pasear con aquel cordel de zapatos enroscadito en el cuello, hasta hoy que con tu ceguera sólo comes si te lo doy de mi mano. Bajamos a la Alameda y guío tus pasos, como cuando tú lo hacías porque era yo la que no sabía donde ir. Las horas que pasamos en los jardines de Jado, donde todo el mundo te quiere y te recuerda, donde tuviste a tu primera novia, Canela, y ahora la volverás a encontrar.

A veces te pasas toda una vida buscando personas, razones, abrazos... y no te das cuenta que siempre han estado ahí. Que a veces la persona más importante del mundo es esa que no se separa de tí y te guarda fidelidad. Tu compañera, a quien le debes el mismo respeto, cariño y complicidad. Me has enseñado a valorar cada uno de los pequeños detalles que nos regala el día a día. Me has enseñado el valor de la amistad y del cariño, el de la fidelidad, el de la mirada dulce, el de la confianza a ciegas. Te debo todo lo que me has enseñado.

No me cabe duda que te encontraré en el Cielo. Allí estarás comiendo galletas de la mano de lalo, que tanto te quería. Allí me esperarás hasta el día en que me toque subir a achucharte. No te olvides de mi, vale?

Esta es la noche más dura de mi vida. Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, no se puede querer más.
Tu mami.
Que nuestro Diosito te Bendiga Siempre.

Si quieres...

...si te apetece gritar, sólo grita (te acompañaré a la montaña más alta a hacerlo, pero no me grites a mí). 

Si quieres saltar, sólo salta. Pero no jures que lo harás y luego te arrepientas. 

Si necesitas caminar, camina. Y si quieres caminar conmigo, sólo dímelo, lo estoy deseando. 

Si necesitas escaparte, escapémonos juntos :) No miraré atrás. 

Si te apetece abrazarme, sólo abrázame, no pidas permiso. Nunca pidas permiso para esto. 

Si te apetece llamarme, sólo hazlo. No me importa la hora. Siempre estoy esperando escuchar tu voz. 

Sólo soy yo, sólo soy Isi. 

La que hace dibujos en la pizarra de la cocina, la que habla durante horas con Pongo como si me fuera a contestar, la que le reza cada día a la Virgencita de la mesita de noche por su gente, la que adora caminar descalza, la que llora cuando se siente sola y se muere de ganas por decir 'ven' pero no tiene valor, la maniática del orden, la que ama las mantitas en el sofá, a la que la encanta ver pelis en buena compañía y no llegar al final por quedarme dormida... la que duerme con la ventana abierta para sentir la candidez de estar bajo este techo...

 Sólo viviré una vez, sólo compartiré una vez el poder de mi alma con tanta fuerza. Sólo podré conjurarnos una vez. Sólo podemos compartir una vida

Quiero sonreír siempre, aún cuando me broten lágrimas, porque será señal de que estoy abrazada a alguien importante. 

Quiero encontrar siempre tu mirada. Necesito tu mirada. 

Quiero pensar libremente. En personas, en amores, en no soltarte la mano nunca por nada ni por nadie. No en colores, ni estatutos, no en reglas marcadas que finalmente se conjugan en contra de los principios de todo el mundo, pero que ahí están. 

Creo en mi propia religión. En la religión del AMOR. En la religión de los mimines. De los abrazos, de los achuchones... aquí rescato...(en mimines: abrazos (de los de apretar mucho mucho, de los de transmitir toda la fuerza del mundo, de los que no llegas, de los que se hacen eternos -y no soltarías nunca-, de los de apoyar la cabeza en su hombro y frotar, de oso, de los de: para mí todo lo que abarque con mis brazos!!! -estos también me molan :)-, de los que te dan por sorpresa y cuando descubres quien es te sientes tan afortunado -no hay sorpresa mejor-, de los que van con un 'mi niña' y te hacen sentir una princesita... besos (de vaca, de aire, de Pon, de ruido, de los que te dejan rojito y luego presumes, de los que van con abrazo -esos molan muuucho-, de los que te sorprenden y te dejan cara de idiota!!! -mis favoritos-, de los de cuello -no comments-, de los que se dan en la frente, de los que se dan a escondidas, y de los que se lanzan al viento para que le lleguen a quien amamos)... 

Parafraseando a un sabio oso que una vez encontré en el camino (y nunca he dejado marchar ni consentiré que lo haga)... no somos más que estrellas fugaces en el transcurso del Universo... 

y mi pequeño príncipe añadió: ...y si un cordero come la flor, para él es como si bruscamente todas las estrellas se apagasen... y eso ¿no es importante?

QDOB,
Isi

Caminoteamos...

Hoy, como cada día, al llegar a casa, atravesar el pasillo, llegar a la cama y despertar a Pongo con un besito, nos hemos ido a pasear. La Alameda en la tarde-noche es tan preciosa... más los días como hoy en que te das cuenta con un brillo especial en los ojos, que es uno de los mejores momentos del día. 

Nos gusta caminotear arriba y abajo, a su son, una y otra vez. Subir, bajar, abrazar farolas y bordear bancos. Mantener conversaciones con cariño sobre nuestros bebés con los contertulianos del paseo. Cruzar sonrisas cuando Pongo para para parlotear con algún amiguete :)

Lo mejor sin duda es él. Su fuerza incansable por caminarlo y olerlo todo, su afán por seguir descubriendo cosas nuevas, cuando ha caminado lo mismo un millón de veces. Cuánto aprendo de él. Nunca hay que perder la fuerza... Desde el momento en que me persigue sonriendo y se roza con mis piernas hasta casi hacerme tropezar, como si fuera un gato, cada día, para que bajemos. Es sin duda un ejercicio de amor de los dos.

Nos gusta el otoño. Nos gusta porque es agradable sentir que fuera del chambergo hace frío pero dentro estás como envuelto en una mantita una fría mañana de invierno mientras fuera llueve. Nos gusta el otoño porque encienden antes las farolas y parece que caminamos por una larga pasarela iluminada por cientos de estrellas. Nos gusta mucho mucho porque nos encanta caminar sobre las hojas y escuchar el sonido crujiente al pisarlas. Nos gustan los días menos fríos pero con hojas, para además sentirlas cuando caminoteamos en pantunflas. Nos encanta abrirnos paso entre ellas arrastrando los pies. Es sin duda, uno de los placeres de la vida.

Las personitas amables te saludan y te conocen. Las personas son animales de costumbres, siempre caminotean a la misma hora. 

Dicen que los pequeños peludos se parecen a los dueños. Jeje, Pongo es un hippie, sin duda. De ahí saldré yo, porque cuando él llegó a mi vida, ni si quiera conocía tal término. Como veis, él me ha enseñado el valor de muchas cosas. Me hace gracia al pasear y ver a los amitos que portan o acompañan a sus peques. Sin duda es peculiar imaginar la semejanza entrambos. Abuelitos con perros pequeños, rechonchetes, sin pelo y viejitos...y gente joven arrastrada por algún gigante, algún hiperactivo o algún fashion victim. 

Es bonito fijarse en los detalles. Los detalles son lo que hacen especial las circunstancias. Sino siempre sería la misma rutina y las rutinas son cuanto menos aburridas. Hay que hacer especial cada paseo, cada momento... los bares que cierran tarde y que tienen gente que al salir han cambiado la luz por la luna, (como si fuese una canción de la Fuga), los bancos largos de piedra que nos gusta bordear a cada uno por un lado, la vidriera encendida de la Parroquia, las tienditas de barrio que cada día cierran a una hora, los coches que dan cien vueltas para aparcar, el viejito que siempre está sentado en el mismo banco hasta tan tarde, los trozos de cristal que perpetúan un trozo delimitado de jardín donde antaño había una cabina de teléfonos y que Pongo siempre esquiva... qué listo es Colita...

Hay días en que nos retrasamos, nos envolvemos en los cascos y canturreamos por el camino como si nadie nos estuviera escuchando, como si a nadie le importase y nadie fuera a juzgar ese momento. Ese momento sinestésico que nos atrae el recuerdo de nuestros paseos por el Parque en que cada noche dábamos un concierto. 

Los detalles son algo que si no hubiera paseo no habría valorado en este tramo. Conocemos cada tertuliano y podemos analizar hasta su día en su gesto. Su bondad o desdicha. Cada detalle, cada vez que alguien pasó bajo la cuerda que a veces nos separa y a veces nos une, y cada vez que dije: lo siento!! con cara de circunstancia. Son las cosas que te regalan los paseos. 

Las sorpresas. Las sorpresas también forman parte del paseo. Cada uno de los días que caminoteamos esperamos una sorpresa con la misma fuerza que si fuera el último día. Alguna vez las hubo. Un abrazo, una persona que no esperabas, una incluso que fue para sorprenderte. Esto es la ilusión que conlleva el paseo.

...y el regreso, la vuelta a casina y la confianza de soltarlo y que siempre retome el hogar. Su carita de agradecimiento y la rutina de ir siempre a beber agua, que hace que me preocupe los días que incumple tal ritual. Entonces mi peque busca un rinconcito cerca de mi vera donde descansar, y yo le agradezco a Dios cada nuevo paseo lleno de detalles. 

QDOB,
Isi.



Vive lo que sueñas...

Vive.
Sueña.
Vive lo que sueñas porque sólo así lo harás realidad. 
Cree en los milagros, porque los milagros existen. El día a día está lleno de pequeños milagros que a veces ni reconocemos. Sólo son cuestión de fe.

Cree en las personas, porque algunas son capaces de romper la soledad con un solo abrazo.

Sonríe, porque al Mundo le hace falta cargarse de energía positiva.
Sonríe aunque a veces duela, aunque no te queden casi motivos o no te lleguen señales, porque todas las sonrisas se devuelven, de una u otra forma.

Se agradecido. Demuéstrale a la gente que sientes las cosas, que no eres un ser inerte y frío como una roca. A todos nos gusta que nos agradezcan. Transmite los sentimientos que te gustaría recibir.

Sueña. Sigue el camino de señales que te llevan a tu sueño. Siempre hay señales, lo creas o no.

Vívelo como si cada instante fuera el último. Como si no hubiera mañana, como si en cada beso se fuera parte de tu alma. Como si en cada abrazo transmitieses parte de tu energía. Como si tu cabeza le tuviera que pedir silencio al corazón para pensar en otras cosas. Como si tus palabras tuvieran que pedirle permiso a las siguientes para hablar. Y vívelo hasta el fin, vívelo cada día. Aprecia cada gesto, cada roce de manos, cada guiño, cada sonrisa cuando apareces, cada pasear por la playa, cada puesta de sol, cada banco en el camino, cada confidencia, cada pequeña locura (nunca rechaces las pequeñas locuras, son las que hacen la vida especial), cada mirada constante, cada beso a escondidas, cada pellizco de amor, cada abrazo debajo de la manta en el sofá...

Acepta los consejos y hazlos tuyos. No vivas las sugerencias impuestas de nadie. Adáptalos. Toma tus propias decisiones de la mano del cariño de tu gente (de tu gente del alma). Nadie conoce mejor tu corazón que quien lo porta sobre su pecho.

Medita. Porque cuando acallas el ruido del Mundo es cuando escuchas al alma.

Ama. Ama porque Dios hizo así de anchas las orillas de la playa para que entrasen dos pares de huellas. Ama porque para escalar un obstáculo necesitas una mano amiga que te ayude y te de fuerza. Ama porque la luz de las velas es demasiada luz para uno sólo. Ama porque al otro lado, hay una persona que te ama.

Arriésgate, equivócate, fallar no es fracasar. Todo lo humano merece una segunda oportunidad, porque de humanos es errar, pero de sabios rectificar.

Dale gracias a Dios por lo que tienes y por lo que eres. Si en verdad lo haces es porque ha merecido la pena.

Se tu mismo. Nadie quiere una réplica. El viento que ondea tu pelo al caminar por la orilla te hace único, porque sólo hay unos cabellos que se ondeen así con el viento. Sólo hay una mirada como la tuya, que transmita lo que tú, y sólo tú, quieres decir. No habrá nadie como tú por mucho que se repita tu nombre en la historia o te salgan imitadores, por lo tanto muéstrate y valórate como ser único e irrepetible en el espacio tiempo de la historia, a pesar de lo que la gente piense de ti y te llamen loco idealista. Con los tiempos que corren, ser un loco idealista es un piropo bien hermoso.

Pasarán millones y millones de años y nadie será como tú, ni pensará como tú, ni amará ni será amado como tú.

Eres especial, único e irrepetible. Con todas tus manías y complejos, con todas tus virtudes y defectos, con todo lo que has aprendido que te ha llevado a ser así. Con todas las vivencias que han conformado tu personalidad hasta el día de hoy, con todos los rayos de luz que alguna vez se posaron sobre tu hombro izquierdo...

...por todo ello QDTB.

Isi



La amistad en la historia

Es curioso como se ha ido plasmando en los libros la importancia de la amistad a través de la historia.

Uno de los ejemplos más recientes que escuché fue en una de las homilías de la novena a la Virgen del Carmen en la que el curilla recordaba dos exaltaciones a la amistad dignas de mencionar. 

En primer lugar la Visitación de la Virgen a su prima Isabel. (Lc 1,39-46)
El Ángel Gabriel se le apareció a María diciéndola que iba a ser Madre del Hijo de Dios por gracia del Espíritu Santo y ella sin dudar le dijo: 'hágase en mí, según tu palabra'. Al marchar el Ángel, la cabeza de María se vería inundada de dudas: ¿cómo voy a decir a José que un Ángel me ha anunciado que voy a ser la Madre del Hijo de Dios?, ¿qué pensará de que esté embarazada y no sea suyo? Dudas existenciales que necesitaban de apoyo y comprensión, porque la Virgen María, además de ser la Madre de Dios, fue humana. 
Cuando el Ángel le anunció a María la Buena Nueva, la invitó a creer en los Milagros al decirla que su prima Isabel, de avanzada edad, se encontraba también embarazada en este caso de 6 meses 'porque para Dios nada es imposible'. (Lc 1,26-38)
Fue entonces cuando María corrió a compartir sus dudas de persona humana, su 'secreto', su confidencia, con quien sabía iba a comprenderla y aconsejarla, su prima Isabel.
Así pues, nos damos cuenta, como hasta las más grandes personas de la historia necesitaron el apoyo de un amigo ('amigo del alma', en sus más lejanas definiciones) para apoyarse en los momentos de tomar decisiones.

Otro de los ejemplos nos lleva a recordar el capítulo séptimo del libro de la vida de Santa Teresa de Jesús (patrona de los Carmelitas).
En él, comparte sus momentos de crisis tras la muerte de su padre, sus dudas de fe, la soledad...
'Gran mal es un alma sola...', así define la soledad que siente al llevar apartada un año de la oración y señala de 'importantísima' la amistad con 'personas que traten de lo mismo', que compartan ideales de vida, con quien conversar y apoyarse en los momentos difíciles, según sus palabras con quien 'hacerse espaldas'. Trata de lo sola que se siente cuando le faltan amigos para afrontar las dudas.

Dos ejemplos de grandes mujeres que dejaron una fuerza inigualable en el espacio tiempo de la historia de la humanidad y que sin embargo, como humanas, valoraron la necesidad de apoyarse en los amigos cuando más sólo te sientes, cuando tienes que tomar una decisión importante, cuando no puedes pensar por tí sólo, cuando necesitas una segunda opinión, unos ojos que miren tu problema desde fuera, unas palabras de cariño cuando tu corazón llora, un abrazo cuando quieres que el mundo pare para bajarte...

Y cuando no lo tenemos, y tomamos decisiones poco acertadas... entonces... entonces sólo queda recuperar la claridad (que sólo te otorga el tiempo), hacer examen de conciencia, pedir perdón y practicar la reconciliación.

QDOB, Isi.