Mezcla de Peter Pan y el Principito



Mezcla de Peter Pan y el Principito,
de ingenuidad y de fe,
de mirar el mundo con los ojos grandotes,
soñadora locona que ama asombrarse con los pequeños detalles.
Mirada azul (o verde) cuyas arrugas aumentan deslumbradas por la luz de algún faro,
que siempre está a la espera de una buena sorpresa,
de un abrazo al pasear por la alameda,
o unas flores cortadas de algún lado.
Abanderada del cariño y de la esperanza,
creyente de una religión propia de hermosos principios,
fundadora de las leyes del amor en su casina,
que comparte con cuyos inquilinos habitaran en ella.
Portadora de luz en la mirada,
de brillo deslumbrante, antorcha de calor humano,
de latir bien fuerte tan sólo con soñarlo,
de abrazarlo cada noche y olerlo y rezarlo.
Cuentas de rosario desgastadas,
si mañana fuera el fin iría a buscarlo,
con la fe de un granito de mostaza,
con toda la fuerza de un sueño recobrado.
Isi



Estrella de mar...

Hola viducas, 
hoy os voy a contar una historia preciosa que trata de lo más bonito del mundo, de amor.

Agustín de Hipona fue el primero en contar esta historia, si bien, a lo largo del tiempo ha ido adaptandose a nuevas redacciones, así pues, os dejo este precioso regalo que dejo bien guardadito aquí, en mi rincón...

Era una playa amplia y poco visitada. Kilómetros de arena y soledad. Al subir la marea las olas llegaban cargadas de espuma y arrastraban docenas de estrellas de mar. El sol en la mañana y la luna en la noche hacían brillar a las pobres estrellas varadas en la arena. Un hombre caminaba todos los días por la playa y contemplaba con tristeza la escena. Ese día vio también un niño que iba recogiendo estrellas y las devolvía al océano.

-¿Por qué haces eso?

-Ha bajado la marea, el sol brilla con fuerza, si estas estrellas se quedan ahí, se secarán y morirán.

-Hay miles de kilómetros de playa repartidos por todo el mundo. Hay cientos de miles de estrellas por todas esas playas. Y tú, aquí, te dedicas a devolver al océano unas pocas. No creo que eso influya mucho. ¿Qué importancia puede tener?

El niño miró al hombre, recogió otra estrella, la arrojó al agua, y le dijo:

-Para ésta, sí tiene importancia.

Al día siguiente el hombre y el niño, juntos, se pusieron a devolver estrellas al océano. El sol seguía calentando en el cielo azul, el mar rompía en la playa llenando con su sonido la soledad y algunas estrellas volvieron a encontrarse con la vida. La peor cosa del mundo es pasar por la vida y no vivir...

...habla de estrellas de mar, de arena, de una preciosa playa a la que está pendiente ir a recoger conchas, de lo sabios que son los niños, que miran el mundo con los ojos bien abiertos..., pero también habla de amor. Porque el amor está en cada uno de los pequeños gestos que se evocan desde el cariño.

QDOB viducas... 
Isi