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Jueves, día de velita...

Hoy es jueves y regreso de 'velita'. Llevo semanas sin concentrarme en mi meditación y reparo en pensar que es debido al escaso tiempo libre que me queda para dedicarme a lo que de verdad importa, a lo que creo profundamente, a comenzar por amarnos a nosotros mismos y conocernos y mimarnos para poder desde esa base hacer brotar la ayuda y canalizarla de forma óptima hacia los demás.

Tengo mil cosas dando vueltas en mi cabeza, y sólo tengo una clara: el valor que le doy a lo que me hace sonreír. Sólo hay una pequeña personita que me llena de gozo y me hace reír a carcajadas ondeando sus rizos; y otra cuyo sólo pensamiento me evoca una sonrisa, un cerrar de ojos y un nudo (que no quiere) en mi estómago. Ninguna de las dos son conocedoras del grado de importancia de esto. Supongo que tendrá su parte buena y mala, pero no quiero pensar que las mil cosas que tengo en mi cabeza, que realmente no son 'importantes' sean el impedimento de hacerles llegar a sentir mi amor por ellos, el más sincero y espontáneo, el más humilde y de corazón. Esa idea, que ni siquiera puedo explicar con claridad, me atormenta.

Estoy orando y sólo me emocionan sus rostros y el ofrecerme totalmente desnuda y con las palmas abiertas a la causa de ayudar. Necesito volver a poder concentrarme en estas causas que son mi motivo y mi razón.

No quiero que pasen los días y que las banalidades me encaucen por el río mundano donde muchos se dejan arrastrar. Quiero sentirme lo especial que soy. Soy Isi, recuérdalo. Diosito eligió para mi este precioso nombre acompañado de un camino lleno de gente linda, de aprendizajes positivos y de palabras de amor y de esperanza que debo compartir. Soy Isi y he nacido para hablarle con palabras de amor al mundo, aunque a veces sienta que el mundo no siente lo mismo por mi.

Que mi causa siempre sea una causa humilde y justa. Que mi camino tenga piedras para aprender, pero también manos para apoyarme. Que si no he vislumbrado la luz sobre el hombro que era el que estaba escrito para mí, aparezca de nuevo certera y no tenga fin, porque necesito fuerza y amor para emprender este camino... porque el camino del amor, no se puede caminar sólo. Y si tuve la suerte de encontrarlo, que no pase más tiempo sin poder abrazarlo y besarlo, porque cada minuto que se va no vuelve y sólo nos iba a quedar una ínfima eternidad para amarnos. Y con esto, que llegue el momento en que me sienta 'cuidada' en vez cuidar siempre yo, porque en este momento, lo necesito de verdad.

Que con estas palabras encuentre el momento que llevo buscando tantas semanas, y que de compartir con alguien, comparto aquí, en mi rincón en el mundo.

La próxima reflexión sobre la relación entre amor y admiración...

Que Dios Os Bendiga,
Isi.

Y ahora qué?

Y qué será de las noches cuando lleguen las tormentas? 
Ya no estás para abrazarte hasta que me huyas, para cederte el hueco que trazan mis piernas al doblar, para acurrucarte en mi regazo como si fuera el lugar más seguro del Mundo. Como si ahí nada malo fuera a pasar.

Y ahora qué? Al final es verdad que todos los que quieres se van y te dejan sola. Y a veces piensas que no le importas a nadie y que si no fuera por tu interés por el Mundo, el Mundo no sabría tan si quiera de tu existencia.

Será verdad que todos los días alguien piensa en nosotros con cariño? Porque yo se que sí lo hago, pero también lo recibimos?

No puedo ni quiero olvidarte. Raro es el día que no entro en casa y lo primero que digo es 'hola bebé', o al irme repito una vez más 'tranquilo cariño, que mamá viene en seguida, cuida de la casina' . Raro es el día que no cae una lágrima por tí. Porque sólo tú compartiste cada día de ilusión o desencanto de dieciséis largos años que hemos compartido. Porque hemos visto ir y venir gente y nos hemos hecho promesas de no perder personas que al final se quedaron por el camino. Tú y yo lo compartimos siempre. Como si un día nos jurásemos un 'no te voy a dejar nunca', pero sólo con mirarnos. Tu corazón y el mío eran uno, y yo todo lo hacía pensando en tí. Ahora que te has ido y mi rutina ha cambiado, me siento egoísta al no tener que compartir mis horarios ni mis obligaciones contigo, y sólo desearía, estar perpetuamente atada a esas obligaciones y a esos horarios. A tener que volver. A volver para verte y cogerte, y subirte al sofá, y bromear contigo, y coger tu suave patita y taparte la carina y comerte a besos. Tú siempre estabas dispuesto a que te comiera besos.

Y ahora qué? Nadie cumple las expectativas de esa disponibilidad. Nadie está dispuesto a parar su mundo para venir a darte un abrazo cuando te hace falta. Nadie valora tanto un achuchón como tú. Nadie conoce las noches de frío mejor que tú.

Ahora que te has ido, que llevamos un mes y seis días sin compartir tu presencia, ni el ruidito de tus uñas en el parqué al caminar, ni nuestros paseos por la alameda, ni nuestra infinidad de fotos de besos y mimines. Ahora qué?

Cada vez pasan los días y intento no pensarlo, ponerme metas sencillas, viajar lo que antes no podía, planear huídas. Ahora qué? Ahora cambiaría todo eso, toda la libertad que me da el no tener obligaciones por el amor que me ofrecías. Porque siempre hay que valorar el amor por encima de todas las cosas. Antes de que sea tarde. Hacerlo todo, intentarlo todo, y vivirlo todo.

La gente te observa desde fuera y te imagina todo lo feliz que refleja tu cara, pero todo el Mundo está luchando en alguna batalla. Mírame con los ojos del alma. Detrás de todo eso, cada día, hay un recuerdo, hay muchas mantas para intentar suplir un corazón cálido y mucha soledad. Todo lo que dejó este año.

Nada me gustaría más que comenzar este año lejos de aquí, con promesas nuevas, con ilusiones nuevas. Sin mantas. Con un abrazo. Quién quiere uvas pudiendo empezar el año con un abrazo?
Vuelve la tormenta y el frío.

Una noche más tocan las mantas...

Mi bebé, donde estés que Diosito te Bendiga. Te quiero todo lo que se puede querer.
Tu mami.

Consuelo


Rebaja la luz, sentémonos en el sofá, que tus pies toquen los míos y tu sonrisa de medio lado provoque los surcos al final de tu mirada.

Que tu alma roce la mía, que seas cómplice de mis locuras y parafrasee yo las tuyas. Que ahora mi sonrisa provoque brillo en mi mirada. 

Que tu mano caiga suavemente sobre mis calcetines de colores y apriete con cariño la punta de mis dedos mientras me haces algún 'ainn' para hacerme sonreír. Siempre lo consigues.

Mira como en la charla que podría durar siempre más, porque tu voz tiene esa facultad de envolver en pasión cada una de sus historias, se pasan las horas. A veces tanto es así, que se disimulan los bostezos de la hora, por no perder la posibilidad de escuchar más. ¿Porqué la historia no suena igual de tus labios que de los del resto?

A veces se evoca el alma de Pon. Se recuerda, se llora, se intentan cambiar las lágrimas por cosas que a veces ni siquiera crees, pero sabes que yo necesito oír. Y ese esfuerzo tuyo por abrazar mi alma se recoge como una manta térmica en los días de invierno. 

A veces, sólo un gesto o un suspiro bastan para comprender que hay que pasar de las palabras a la acción y  me envuelve un abrazo. Qué le voy a hacer, soy persona humana de abrazos. Me encanta abrazar y ser abrazada. Siempre digo que para esto no tengo criterio, que me gustan todos, pero he de reconocer que unos reconfortan más que otros. Creo que el grado está en la cercanía de las almas. Y yo siempre aprieto más fuerte... y cierro los ojos deseando que ese momento no termine nunca.

Inviertes tu tiempo en mí. Supongo que es una pretensión pensar que lo haces porque te importe lo suficiente como para hacerlo. Eso me hace sentir especial, que se siente mejor que la palabra alagar. De igual modo tu gesto honra tu alma, pero tus abrazos me demuestran que no es sólo para contentarla a ella, sino que en un breve instante del tiempo de toda tu existencia, ese momento lo dedicas a mí de corazón, y ahora pienso, ¿cómo no iba a sentirme especial?

A veces incluso la luna es testigo perpetuo de un largo abrazo hasta que la releva el sol. Paz. Ocho horas de inmensa paz. De mente en blanco. No existe lugar a preocupaciones porque ahí todo es posible. Ahí hay fuerza. Hay un latir bien fuerte que me devuelve paz, no lo puedo describir mejor.

Cuando llega el sol, el despertar oliéndote es un regalo. Es una fragancia que se obtiene de una mezcla de cariño, confianza y seguridad que no tiene igual. Tu abrazo al despertar y la sonrisa que imagino al otro lado de mi vista aún sin afinar es la promesa de un día en que hará calor aunque no haga sol.

Hablamos de consuelo, y pienso cómo explicarte sin tener ese don de la palabra, qué significa para mí el consuelo, y ahora describiéndolo me doy cuenta, que consuelo, eres tú.

QDTB,
Isi.

La Soledad


Hola viducas,

hoy voy a ser breve, y disculpad la ausencia, pero soy de las personas que opinan que es mejor permanecer callado cuando no se tiene nada interesante que decir.
Dicho lo cual hoy voy a dejar una cuestión para la reflexión, que yo personalmente me hago bastante a menudo. A ver si os animais a dejar vuestra opinión/comentario.

Qué es peor, ¿sentirse sólo, o estarlo?

Un besín, y como siempre Que Dios os bendiga.
Isi.