La comunicación, parte de la palabra.
No todas las palabras son iguales, ni tienen el mismo poder.
También las palabras se dice, que se toman de quien vienen.
Hay unos que hablan rápido y sin pensar, otros como es mi caso que nos gusta hablar despacito (aunque haya personas que te pongan nervioso), y otros que tienen el don de la palabra.
En cualquier caso, cada palabra tiene un momento y una fuerza, y hay palabras que han de esperar a que las circunstancias sean favorables para pronunciarse.
Recuerdo hace años, en la Tertulia, cuando manteniendo una charla entre el grupo de amigos, Chete me dijo: si tuviera que definirte con una palabra, sería sin duda 'ternura'. Pues bien. Tal vez esa conversación que textualmente recuerdo (a pesar de mi mala memoria) marcase de una u otra forma mi vida, ayudándome a ser lo que soy ahora. Ahora yo misma diría de mí que me siento una persona tierna.
El poder de la palabra...
Recién volvimos a quedar, y le recordé esa conversación, de la que no quedaba constancia en su buena memoria. Esto, es el poder de la palabra. Tomé su palabra y la hice mía, y la asumí y la prohijé hasta hacerla partícipe de mis valores. Tal vez, gracias a esta reflexión, la ternura sea hoy en mí, uno de los valores que más, valga la redundancia, valoro.
El emisor. No todas las fuentes de quien brotan las palabras son iguales. Si una persona de importancia 'persona' te repite mil veces la misma cosa, acabarás por hacer oídos sordos. Si una persona de importancia 'amigo, familia' te repite una cosa mil veces, podrás acabar teniendo en cuenta sus palabras y valerlas de consejo. Si una persona de importancia 'especial' te repite lo mismo mil veces, mil veces sus palabras harán que tu corazón de vuelcos al oírlas. Y de ahí a tener el día más maravilloso del Mundo, aunque afuera truene, o aunque ese mismo día te hayan echado del trabajo (quien no tiene amor, no tiene nada. Carta de San Pablo a los Corintios 13, 1-13), o aunque te vaya fatal... la palabra... a no comer, no dormir, tener vómitos, convulsiones... está claro que la palabra más fuerte es siempre la que viene de quien más queremos o respetamos.
Llevo mucho tiempo meditando sobre esto, y siempre llego a las mismas conclusiones. El mensaje, sobremanera en los tiempos que corren, ha de ser siempre portador de buenas palabras, de palabras de optimismo, y dichas con cariño. Una de mis frases favoritas dice: '...sé más bueno de lo necesario, porque todos los que encuentras en tu camino, están luchando en alguna batalla...' Todos luchamos, hasta quien menos imaginas tiene una lucha interna. Todos tenemos sueños, metas, miedos y frustraciones, da igual que lo niegues, eres humano.
No midas tus palabras. La confianza supera esto. Comparte el hablar despacito, con mirada serena, con arruguitas en los ojos, dota de importancia a los silencios, a las miradas, a las cosas que no se dicen, pero se sienten, y a las que no se dicen porque no se sabe cómo decirlas. Hay muchas formas de lenguaje. El corazón se comunica incluso estando a lo lejos, incluso sin vernos. El corazón se siente, como cuando lanzas un beso a través de la ventana para que se cuele en la suya, e imaginas el recorrido del beso y le apartas el pelo de la cara para que le de con cariño en su mejilla cuando lo imaginas recostado, tal vez leyendo... todo es palabra.
Siempre preferí amar, a querer...
QDOB.
Isi

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