Estamos comenzando un nuevo curso y algunos estaréis planteándoos qué estudiar.
Si habéis llegado hasta esta facultad ya demuestra que contáis con una
sensibilidad especial encaminada a lo social. Tanto Pedagogía como Educación
Social son dos grados que se estudian más allá que para alcanzar meros
conocimientos o con la única finalidad de hacer currículum. Ambas carreras
conllevan un fin a terceros.
Si estás aquí has de pensar qué te ha llevado a llegar hasta aquí. Cuál es tu
motivación o tu sensibilidad y si realmente eres consciente de que lo que
comienzas ahora será una elección de vida. Una elección de vida por los demás.
Los educadores sociales y los pedagogos viven sus trabajos a tiempo completo.
Nunca se tiene una idea lo suficientemente perfeccionada porque la realidad con
la que trabajan es cambiante segundo a segundo. Han de ir cargados de recursos.
Recursos para con el desempeño de su profesión, para el trabajo con terceras
personas en ámbitos muy distintos, para sobreponerse a los obstáculos y las
barreras que habrán de superar para ayudar a otras personas. Sólo quiero
poneros en aviso. Nadie dijo que el camino fuera fácil, pero yo si os digo que
tiene una recompensa de valor incalculable.
No habrá nada que iguale este proyecto de vida, el dedicar la vuestra en cuerpo
y alma a quien más lo necesita, por quien es más vulnerable.
Cuestionan si nuestras profesiones son realmente útiles, o si merece la pena
incluir nuestras figuras profesionales en ámbitos aún por explotar. Es el
esfuerzo de todos, de no quedarnos sólo en los libros el de dar a conocer la
importancia de nuestro trabajo. Somos sembradores de esperanza en un momento en
que realmente hace mucha falta. Somos transformadores de la realidad, somos
instrumentos que tocan almas, somos pescadores que enseñan a pescar, somos la
mano que sujeta bien fuerte y no se rendirá hasta haber agotado todas las
posibilidades. Somos el profesional que es necesario en las alegrías, en la
prevención y en los momentos más difíciles de crisis.
¿Que si somos útiles? Tenemos tres telediarios y un montón de prensa al día cargados
de razones de por qué es necesario continuar nutriendo a la sociedad de
pedagogos y de educadores sociales. A veces más palabras sobran. Tenemos paro,
tenemos familias desestructuradas, tenemos carencia de productos básicos,
hambre, niños sin escolarizar, racismo y xenofobia, refugiados, comunidades de
otras etnias sin integrar, guetos, corrupción, desahucios, niños sin alimentar
de forma adecuada, y abuelos con sobrecarga, vecinos pobres, tenemos miedo, incertidumbre...
pero tenemos fuerza y tenemos coraje, y tenemos ganas, y mucha esperanza,
tenemos el 'ser' social, nos tenemos, nos tienen. Somos de hecho un bien por
explotar, somos de hecho un diamante en bruto.
No hay duda, aquí y ahora es tiempo de educación social, aquí y ahora es tiempo
de pedagogía.
Es tiempo de transformar. Es nuestro tiempo.
Isi
Enlace al artículo en la revista de la Facultad de Educación de la UNED.

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