Lección de hoy...
Porque todos los días se aprende algo,
hoy he aprendido que no hay que rendirse nunca,
que con la lucha y la persistencia se puede ir muy lejos,
pero recuperando de lo hondo, que el corazón todo lo puede.
Que siempre hay que luchar por lo que se ama.
Siempre.
Una y otra vez. Caerse y levantarse.
Nunca rendirse. Jamás desistir.
Nadie dijo que amar fuera fácil.
Aunque te equivoques mil veces.
Cuando te importa alguien de verdad todo lo demás sobra.
Sobran las palabras,
sobran las opiniones,
sobran los comentarios (hasta los de la gente que quieres),
sobra todo, menos las almas implicadas.
Acaso la vergüenza es más fuerte que el amor?
Si no te amara profundamente, tal vez...
pero cuando estás tan seguro de algo, de verdad que lo demás te da igual.
Nuestra historia siempre estuvo destinada a escribirse entrelazada en los libros de nuestras vidas.
Si volviera a nacer, volvería a encontrarte.
Saldría a buscarte. Aunque me llevase toda la vida.
Saldría a abrazarte delante de todo el mundo, como si nada más me importase que transmitirte toda esa energía positiva que me genera tu alma.
Por cada una de las sonrisas que compartimos, de ilusiones, de festivos, de ideas increíbles, de abrazos en los días plof, de consejos implicados... por cada vez que toqué tu alma y tú la mía, por tantas cosas que podría relatar, por tantos gestos nuestros... merece la pena.
Y una vez más... Diosito nos ayudará y nos tenderá su mano.
Te quiero.
Os quiero mucho mucho.
Y nunca dejé de hacerlo y nunca lo haré, porque mi corazón no puede.
Que Dios os bendiga,
Isi
