Mi lalina


Esta es tu tarde lalina.

¿Te acuerdas cuántas veces la pasamos mirando tus arruguitas al sonreir mientras nos ofrecías bombones y cualquiera de las cosas dulces que siempre había en la cajita de la silla de tu vera?
Nunca habrá nadie como tú. Nadie que pueda decir tanto con tan poco. Nadie que transmita la más profunda ternura con un gesto tan sencillo. 
Recuerdo tus manos siempre frías, cuando nos llamabas para siempre darnos algo, cuando tú tenías tan poco y nos lo dabas todo. Cómo una personita que vivía casi todo el día sentada en su sillón compartía siempre siempre sus dones más preciados (tus dulces)... nunca trasmitiste ni un ápice de egoísmo. 
Hoy es tu tarde lalina.
¿Llamamos a Pongo, que no te gusta que ladre en mi pasillo y le decimos que entre? Vecina. La mejor vecina del Mundo, la única vecina que tendré cuyo ruido me daba tranquilidad.
La que iba a ver por las noches, la que ayudaba a acostar. Mi lalina. La de los huevos duros, las tortillinas francesas y las croquetas de aperitivo que hacía Pili, Mili... Loli!! jaja, cómo te costaba siempre acertar con el nombre. Y la de veces que me llamabas Merceditas!!! (y me hablabas de mis hijos :)
Mis ojuelos lindos, la de veces que nos hemos dicho guapa, tú más, tú más y te mordías el labio como diciendo, qué tonta. Tu crema nivea, tu cara suave y dulce. Tu olor a Álvarez Gómez. Tu mirada, tus gafinas.
El sonido de tus uñas tecleando el órgano. Las imborrables notas de piano que me enseñaste una y otra vez.
Hoy es tu tarde lalina.
Tu tarde de tarta y nietos, tu tarde de la serie del perro o de cine de barrio.
Tu tarde de salir a pasear con la tía en tu sillina de ruedas, tu tarde de mantita en las piernas y pañuelos preciosos.
Ayer soñé contigo sí. Estás a mi vera y me acompañas, se que a veces me lo dices, pero tu fuerza siempre está conmigo. 
El deseo de llegar a ser tan sólo la mitad de buena persona, de tan gran corazón, de mirada dulce y de ternura constante. De persona sencilla, de achuchable, de amiga, de conciliadora... mueve mi corazón cada día. Eres la  cima más alta que se puede alcanzar, y allí a la cima en la que estás ahora te envío el más grande de los besos dulces como los que nos dabas.

Cerca o lejos, pero siempre conmigo, te quiero lalina. Tu Isa.