
Cuando estando frente a Ti, tenga que darte cuentas, cuando llegue ese momento, me gustaría, si pudiera, sentarme contigo sobre la hierba, y charlar como amigos, como lo hacemos ahora, como lo hacemos tantas veces, de tú a tú. Me lo imagino bien hermoso.
Cuando ese día llegue, porque ha de llegar, sentada junto a Ti me gustaría darte las gracias. Ese será mi Testamento, las gracias por todo cuanto tuve y tengo. Mi gente, mis sueños, mis ilusiones, las que alcancé y las que quedaron por cumplir, por todas ellas te daré las gracias, por el simple hecho de surgir en mi corazón. Por mis buenas intenciones, por todo el amor que recibí. Por todas las veces que soñé que se hacían realidad mis sueños. Por todo aquello que valoro con entusiasmo por conseguirlo con mis propias manos. Por todos los momentos en los que mueves mi corazón y me recuerdas que la vida no es más que intentar dejar un granito de arena para cambiar este Mundo a mejor. Por esos momentos en los que me acoges en tus brazos y me mimas, mientras yo pienso que no puedo más. Por todas las Diosidades que pones en mi vida para empujarme a hacer lo correcto y contestar a mis dudas. Por todo lo bueno que tengo y lo menos bueno también. Por mis errores, que me llevan a valorar más lo que pudo ser o será. Por Tus manos que todo lo pueden.
También te las daré por todo aquello que valió tanto o nada como para ocupar mi tiempo y mis preocupaciones.
Desde este, mi rincón, te doy gracias Señor. Te doy gracias por todo lo que he llegado a ser hasta hoy, con mis más y mis menos. Del camino que he tomado, aunque a veces me haya equivocado. De la familia que me tocó, porque aunque a veces piense que es difícil, también el vivir con ello me ha hecho más fuerte, más madura y me propicie un toque extra de coherencia. De mis amigos, los que se escriben con letras bien lindas en cada uno de los tomos del libro de mi vida. Mi gentuca. La que Tú pusiste en mi camino y yo escogí, (o me escogieron ellos). Por mi Pongo, mis gracias nunca serán tan grandes como para agradecerte este regalo maravilloso que es mi compañero, mi bebé, mis ojos, mi viduca, mi perrín.
Por mi trabajo, porque cada día (aunque tenga días buenos y malos como todo el mundo), tengo una oportunidad de ayudar, de cambiar a mejor, de sentirme increíblemente afortunada por poder aportarle algo a este Mundo. Gracias también por tener momentos como este, en el que me lo haces recordar. Siempre está bien que alguien nos recuerde que siempre podemos hacer cosas buenas, dejar granos de arena. Desde cualquier lugar, en cualquier momento. (Por cada café).
Por mi casa, las paredes por las que he luchado tanto. Mi paz. Mi rincón. Mi ilusión y mi refugio (aunque todavía no tenga cortinas). Inmensas gracias por tener tanta suerte. Por hacerme fuerte para llegar a esto. Gracias, aunque desde mi ventana no se vea el mar, porque (entre Tú y yo), se ve un trocito de paraíso. Gracias.
Gracias por cada uno de los momentos que hemos vivido juntos Tú y yo. Por cada latido que produces en mi corazón. Por cada vez que río, lloro, rabio, por toda esa fuerza y por la tranquilidad que la compensa. Por la sinceridad, la alegría, la fe, la humildad y por sentirme parte de un Mundo que no es nuestro. Por elegirme Isi entre todos los nombres, y porque el tuyo, siempre esté conmigo.
Gracias Señor.
Tu Isi.
3 comentarios:
Me ha encantado Isi lo que has escrito. Has puesto palabras a muchas sensaciones y pensamientos bonitos de la vida. Necesitaba leer algo así y tal vez por eso tenía que llegarte mi mail ayer, y yo leerte hoy. Un saludo y seguimos en contacto. Matt.
http://lalupadematt.blogspot.com/
Seguro que fue una Diosidad,
las manos de Diosito están en todas partes,
gracias Matt.
Isi
simple: Gracias a tí
Jorge
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