Cuando mi alma llora...

Gritas.
Abres la puerta y gritas.
Siempre estoy pendiente de la puerta. 
Vivo pendiente de que se abra la puerta de los gritos.
Me generas una sensación de ansiedad indescriptible.
Gritas.
Echas por la boca todo el odio y tu rabia contenida y siempre va contra las únicas personas que te quieren y te cuidan. (Aunque esto es más normal, porque es un síntoma común hacer más daño a las personas que más queremos). 
Sigues gritando.
Sin razón, incongruencias que me anulan.
Me insultas.
Insultas cada gesto que hago por tí.
Siempre está todo mal.
Siempre es todo negro, oscuro, no sirve para nada y está mal.
Gritas aún más fuerte.
Amenazas con irte (con irte? y quién te iba a cuidar si no somos nosotros?)
Me provocas.
Me insultas más.
¿Qué hago contigo? ¿Cuáles son las palabras acertadas?
Da igual, cualquier palabra será mal interpretada por tus oídos que sólo son perceptibles de lo malo.
Como tu memoria y tu recuerdo.
Acaso guardas algo bueno en ese corazón que dudo si tuvieras si no fuera porque eres humana?
Hay momentos que pienso que una flor puede generar más sentimientos positivos en toda su corta vida, que tú en toda la tuya.
Generas depresión, malestar, humo, desesperanza, agonía, desolación, desencanto, desesperación, soledad...
Lo peor es cuando lo haces tan bien que conviertes todo mi afán de superación, de sobreponerme, toda mi resiliencia, mi optimismo... en odio, rencor, furia, ganas de no hacer absolutamente nada. De esconderme en un rincón hasta que pase la tormenta o a morir. El tiempo que haga falta. Cómo puedes hacer tanto daño con palabras? Cómo puedes atinar en qué atacar con tanta fuerza, mientras que cada día te empeñas más en simplificar tu entendimiento sobre las cosas cotidianas?
Si yo no estuviera, qué sería de tí??
Me ahogo sólo de pensarlo, y lo peor es que no se si me ahogo de estar o de pensar en si no estuviera.
Y eso hace que me inunde de aún más sentimientos de culpabilidad.
Esto no va a cambiar nunca? No al menos sin un duelo tan grande como el que nos ha llevado ya a enjuiciarnos entre familia y a alejarnos de personas que han sido tan importantes en mi vida???
Cuántas veces pienso que no hay nada peor que esta puta enfermedad. 
Dices que te sientes sola, que tienes ganas de hablar. No, el problema no es hablar, es que no sabes escuchar. Es que en tu mundo sólo estás tú, después tú y no hay nadie más que tú.
Es incuantificable el dolor que has causado en mi vida y en mi entorno y aún así siempre una y otra vez te abro la puerta. Te llamo, te digo ven. Y cuántas veces pienso: seré yo?? seré yo la mala que no te escucha, que no te acompaña, que no te tolera?? pfffffff.
Las retahilas de cada día: 'puedes no gritar?', 'cállate', 'puedes hablar más bajo'. ...
Pero esto es lo que tiene.... es como las olas del mar, siempre vuelves. Con esa otra cara, con la de niña buena que nunca ha roto un plato y pone voz de cordero degollado mientras dice: si yo todo lo que hago lo hago porque os quiero, porque no se hacer otra cosa....
Y me vuelves a hacer sentir culpable y se repite el ciclo una y otra vez. 
Y vuelves a gritar.....
Y me insultas...
Y dices tus perlas: 'a ver cuando se muere ese perro de una puta vez'...
Y aumenta mi agobio y mi soledad.
Y el día se vuelve cada vez más negro.
Y no tengo ganas de nada, pero de lo que menos de pensar. Sólo quisiera dormirme y despertar al día siguiente y que fuera todo normal.
Y a veces nadie coge para tomar un café y entonces te sientes cada vez más y más pequeño y sólo, y más y más insignificante y piensas que no puede ir peor....
o sí, puede que te cojan, pero estén tan preocupados con otras cosas tan importantes!!!! (no sé qué hacer este finde, no se que ropa ponerme, me acompañas de compras?, tú tienes esta aplicación en tu smartphone?) de verdad esto es lo que le preocupa a la gente en lo más hondo? de verdad que quiero pensar que no. De hecho si lees esto y alguna de las anteriores te preocupa como para llevarte más de 5 minutos al día, olvídame. No sigas leyendo, te has equivocado. No soy la persona que esperabas. 
...
Las olas del mar...esas que como vienen se van. Esas que no paran por nada. Nunca. Esas cuya fuerza nunca cesa.
Como el sol, ese que tantas personas me han oído recitar: 'mañana, saldrá de nuevo el sol.' 
Ese que te hace parecer tan fuerte, cuando tu alma llora....

Y se abre la puerta, y gritas........

Lección de hoy...









Porque todos los días se aprende algo,
hoy he aprendido que no hay que rendirse nunca,
que con la lucha y la persistencia se puede ir muy lejos,
pero recuperando de lo hondo, que el corazón todo lo puede.

Que siempre hay que luchar por lo que se ama.
Siempre.
Una y otra vez. Caerse y levantarse.
Nunca rendirse. Jamás desistir.
Nadie dijo que amar fuera fácil.
Aunque te equivoques mil veces.
Cuando te importa alguien de verdad todo lo demás sobra.
Sobran las palabras,
sobran las opiniones,
sobran los comentarios (hasta los de la gente que quieres),
sobra todo, menos las almas implicadas.

Acaso la vergüenza es más fuerte que el amor?
Si no te amara profundamente, tal vez...
pero cuando estás tan seguro de algo, de verdad que lo demás te da igual.

Nuestra historia siempre estuvo destinada a escribirse entrelazada en los libros de nuestras vidas.
Si volviera a nacer, volvería a encontrarte.
Saldría a buscarte. Aunque me llevase toda la vida.
Saldría a abrazarte delante de todo el mundo, como si nada más me importase que transmitirte toda esa energía positiva que me genera tu alma.

Por cada una de las sonrisas que compartimos, de ilusiones, de festivos, de ideas increíbles, de abrazos en los días plof, de consejos implicados... por cada vez que toqué tu alma y tú la mía, por tantas cosas que podría relatar, por tantos gestos nuestros... merece la pena.

Y una vez más... Diosito nos ayudará y nos tenderá su mano.
Te quiero.
Os quiero mucho mucho.
Y nunca dejé de hacerlo y nunca lo haré, porque mi corazón no puede.

Que Dios os bendiga,
Isi

Diosidades...


Un hombre llamó a la puerta del amigo para pedirle un favor:
-Necesito que me prestes cuatro mil dinares para pagar una deuda que tengo. ¿Podrías hacerlo?
El amigo le pidió a su mujer que reuniese todo lo que tenían, pero ni siquiera con esto fue suficiente. Hubo que salir a la calle, y pedirles dinero a los vecinos, hasta alcanzar la cantidad requerida.
Cuando el hombre se marchó, la mujer se dio cuenta de que su marido estaba llorando.
-¿Por qué estás triste? ¿Porque tienes miedo de que, ahora que nos hemos endeudado, no consigamos pagar lo que debemos?
- No, no es por eso.

“Lloro porque el que nos acaba de visitar es un amigo al que quiero mucho, y a pesar de eso yo no sabía nada de su situación.

“Sólo me acordé de él cuando se vio obligado a llamar a mi puerta para pedirme dinero prestado. “

PORQUÉ LLORAS? de PAULO COELHO. 


Y lo guardo aquí, en mi rincón, para no olvidarlo nunca.